¿Las mujeres son ignoradas en el mundo de las artes solo por ser mujeres?

En el mundo hermético de la historia han quedado registrados innumerables nombres de mujeres que han sido grandes y destacadas artistas debido a su obra, como si se tratase de cualquier artista cuyo genero es masculino, pero a cambio, fueron víctimas de la discriminación sexista que se hace presente en el sistema del arte.

En la actualidad, el poder solo se encuentra en las manos de los hombres en su mayoría y cuando se trata de igualdad de reconocimiento y oportunidades, para quienes son mujeres artistas es poco lo que se ha avanzado.

No fue sino hasta mediados del siglo XIX, que en una sociedad de dominante moral burguesa que dejaba a un lado a la mujer solo para que se dedicara al ámbito familiar, cuando Laura Herford tomó la decisión de acortar su nombre para inscribirse como si se tratase de un hombre e ingresar en la Royal Academy de Londres. Su solicitud fue firmada como L. Herford, acompañada de unos dibujos de su autoría.

Dicha inscripción se admitió debido a la calidad de los dibujos que la acompañaban, pero además, al momento de descubrir que su autora se trataba de una mujer, no tuvieron más opción que rectificar su decisión. Fue entonces como Laura Herford le abrió el camino a cantidades de mujeres para que pudieran recibir formación académica.

Esta se trata de una decisión que fue tomada en su momento y quizas parezca una simple anécdota, pero pone en el tapete la discriminación que vivia el genero pues eran juzgaba tan solo por ser mujeres, mas no por su capacidad intelectual, artística y calidad de sus trabajos.

Si bien se les aperturó la entrada a la academia, no eran consideradas en igualdad con los hombres, por lo que las ningunearon de forma permanente al no tomarlas en serio y limitando su formación, pues entre otras cosas, no tenían la posibilidad de trabajar con modelos al natural. En otras palabras, como artistas no les ha sido reconocido su trabajo, por lo que en más de una ocasión, su obra ha sido apropiada o atribuida a algún artista masculino.

Tan solo funcionan de modelos o musas

Aun cuando se tiene conocimiento de algunos casos puntuales, como es el caso de la Artemisia Gentileschiu, la presencia de las mujeres en el mundo del arte ha quedado relegada a solo el papel de musa inspiradora para los hombres artistas, o quizás como la modelo de sus obras.

Pero en la década de los años sesenta durante el pasado siglo XX, y gracias a las vanguardias y a los movimientos feministas, mujer artista alcanzó su reconocimiento y le es otorgado un rol que es aparentemente similar al del hombre artista, aunque es importante reconocer que el mundo del arte se encuentra mayormente regido por hombres y en todos sus aspectos.

En nuestros días, ha continuado disfrutando el hombre de una triple posibilidad más que una mujer cuando se trata de acceder a premios y a los espacios expositivos públicos.

Por estos días, María José Magaña, quien es la presidenta de MAV (Mujeres en las Artes Visuales), ha reconocido que “algo está cambiando en los premios y reconocimientos, pero llegar a las cúpulas de poder es cuestión de mucho trabajo y tiempo”. Más allá de que en las facultades de Bellas Artes la mayoría de los estudiantes son femeninas, no es posible percibir dicha presencia por los jurados artísticos, ni cuando se trata de cargos directivos de los museos e instituciones públicas.

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